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Mayo 27, 2006

o m b l i g o

El 16 de noviembre de 1974, se transmitió desde el Observatorio de Arecibo la señal de radio más potente dirigida por la humanidad a las estrellas, con la esperanza de que exista alguna forma de vida extraterrestre en un sistema solar similar al nuestro. El mensaje contenía una serie de informaciones sobre la vida terrestre: un esquema de números, los átomos de los elementos de los que estamos principalmente constituídos (hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo), imágenes esquemáticas de la doble hélice del DNA, de un ser humano, del sistema solar y del propio radiotelescopio de Arecibo.
(fuente)

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1.
empezar a escribir me da trabajo. la página en blanco es un vértigo. no hay líneas que seguir. no hay otro mapa que el de mi interior. no escribo, dibujo. si me preguntas qué eres, contestaré con la certeza de un niño: dibujante.

mis palabras se ubican en el espacio desde una experiencia visual. forman el mapa de lo que veo. quiero hacer visible aquello que siento cuando observo a mi alrededor. ver es sentir.

mi imagen es la espiral. desde mi intención las palabras se organizan alrededor de un centro y se ubican hasta decir lo que tengan que decir. son movimiento. ellas saben hacia dónde van. escribo a la deriva. escribir es un viaje.

todo viaje necesita su estrella. una brújula que lo guíe a puerto seguro. un norte hacia el cuál mirar. mi estrella es la mirada externa que sigue mis palabras. nunca escribo para mí. solo para otros.

2.
mi ojo es mi eje. hay un vínculo que va desde el centro de mi pecho hasta la niña de mi ojo. cuando miro al frente veo al mundo y al amigo árbol, el verde, el mar, el ojo hermano y el horizonte. cuando miro hacia abajo veo la tierra, la piedra, la hormiga y el grano de arena. detrás veo mi sombra, mi pasado y los pasos que he dejado. cuando miro hacia el cielo veo el sol que me abraza, la luna que calla, el azul y las constelaciones estrellas. un infinito misterio que nos contiene.

mi ojo es un espejo que se revierte. la jota su eje. el ojo de la espiral es un movimiento espejo que dice lo de adentro es lo de afuera. mis adentros son bosques, laberintos, almohadas, galaxias. mi ojo me conecta con el mundo.

3.
las palabras son constelaciones. forman una línea entre puntos aparentemente inconexos. hacen visible las líneas invisibles que forman mi tejido. cuando describo el mapa de mi mundo, participo en este mundo

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Me parece fascinante que en el 1974 un grupo de científicos se hayan dado a la seria tarea de mandar un mensaje al universo. Lo siento como una voz humana que se sale del ombligo terrestre que mira hacia la inmensidad del universo y grita ¿hay alguien? Es tan absurdo como bello. Este gesto poético a gran escala me conmueve.

El paquete de información que mandaron es como una maletita que contiene lo esencial. El manual dice, somos seres humanos y esto es lo que nos define:

'un esquema de números, los átomos de los elementos de los que estamos principalmente constituídos (hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo), imágenes esquemáticas de la doble hélice del DNA, de un ser humano, del sistema solar y del propio radiotelescopio de Arecibo.'


Es como lanzar una botella al mar con un mensaje adentro.

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Llevo años siguiéndole la pista a las estrellas. Heredé mi primer libro de astrología antigua de mi abuela paterna. Tenía quince años. Era un monstruo de setecientas páginas, azul. Quedé fascinada por el carácter determinista y categórico de un lenguaje que le da tanto valor a los planetas. Sentí el poder que da la audacia de mirar el destino de frente. Una seducción que me ha empujado por años a la búsqueda. Una espiral infinita que tuvo como punto de partida aquel libro. Al sol de hoy, este inicio sigue abriéndose paso dentro de mi.

Seguí las instrucciones e hice mi carta natal paso a paso. Fui viendo como mi mapa se levantaba ante mis ojos. Era una fotografía del cielo el día y hora exactos de mi nacimiento. Ese círculo de 365 grados con sus doce divisiones y sus planetas cuidadosamente ubicados en sus respectivos grados, más las líneas que conectaban ciertos puntos, fue un ojo gigante que me miraba fijo, inquisidor. Un espejo vasto y desconocido que parecía contenerlo todo de mí.

Cuando leí los significantes de mi signo solar, de mi Luna, de mi Venus y demás planetas hice un pacto inconsciente con algo que me sobrepasaba. Las definiciones lúgubres de mi Saturno natal o de mi cuadratura lunar no parecieron espantarme. A tan tierna edad parecieron ser un reto lanzado a mi espíritu. Una moira que habría de ser mirada de frente y vencida por la fuerza de la conciencia.

Para hacer una carta natal se necesitan tres elementos: fecha, hora y lugar de nacimiento. El punto geográfico dónde nacemos tiene una conexión directa con el cosmos. Es como un cordón umbilical invisible que subraya la importancia de la tierra debajo de los pies y el cielo sobre la cabeza.

Nuestro origen es escencial.

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Me tocó nacer en una isla . Está en el Caribe y se llama Puerto Rico. De este lugar en el mundo se puede decir un infinito . Tengo un dibujo interior enorme conectado con este punto terrestre. Sé que poco a poco mis palabras lograrán tejer lo que me puebla .

El origen es espiral: la aldea el mar la tierra los amigos hermanos abuela la memoria sangre el monte el río la música la locura el sol.

E insisto en mi fascinación: desde este punto geográfico un mensaje fue lanzado al universo para decir somos y existimos.

Cuando el escritor Carlos Fuentes visitó Puerto Rico la bautizó la isla narciso. Es parte de nuestro carácter necesitar ser. Ser vistos. Ser reconocidos. Mirarnos en algún espejo que valide nuestra identidad.

Visualizo el ojo del cosmos buscando de dónde viene este mensaje solitario lanzado a la deriva. Y me complazco en imaginar a mi isla ombligo como la casa de esta mirada: centro de la espiral.

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El Observatorio de Arecibo es un lugar inmenso. Su estética en medio del monte es un imagen surreal y futurista. Es un puente entre la tierra y el cielo. Una oreja gigante a la escucha de una señal. Un ojo mundo que intenta ir más allá. Un borde.

Y no tengo fotos que atestigüen esta frontera.

Y así, este primer viaje se acabá aquí, con la ausencia de una foto de mi mirada y una cita de Machado que dice 'el ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve'.

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Observatorio es mi mensaje en la botella lanzado al mar.
Mi ojo ombligo al mundo