o m b l i g o
El 16 de noviembre de 1974, se transmitió desde el Observatorio de Arecibo la señal de radio más potente dirigida por la humanidad a las estrellas, con la esperanza de que exista alguna forma de vida extraterrestre en un sistema solar similar al nuestro. El mensaje contenía una serie de informaciones sobre la vida terrestre: un esquema de números, los átomos de los elementos de los que estamos principalmente constituídos (hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo), imágenes esquemáticas de la doble hélice del DNA, de un ser humano, del sistema solar y del propio radiotelescopio de Arecibo.
(fuente)
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1.
empezar a escribir me da trabajo. la página en blanco es un vértigo. no hay líneas que seguir. no hay otro mapa que el de mi interior. no escribo, dibujo. si me preguntas qué eres, contestaré con la certeza de un niño: dibujante.
mis palabras se ubican en el espacio desde una experiencia visual. forman el mapa de lo que veo. quiero hacer visible aquello que siento cuando observo a mi alrededor. ver es sentir.
mi imagen es la espiral. desde mi intención las palabras se organizan alrededor de un centro y se ubican hasta decir lo que tengan que decir. son movimiento. ellas saben hacia dónde van. escribo a la deriva. escribir es un viaje.
todo viaje necesita su estrella. una brújula que lo guíe a puerto seguro. un norte hacia el cuál mirar. mi estrella es la mirada externa que sigue mis palabras. nunca escribo para mí. solo para otros.
2.
mi ojo es mi eje. hay un vínculo que va desde el centro de mi pecho hasta la niña de mi ojo. cuando miro al frente veo al mundo y al amigo árbol, el verde, el mar, el ojo hermano y el horizonte. cuando miro hacia abajo veo la tierra, la piedra, la hormiga y el grano de arena. detrás veo mi sombra, mi pasado y los pasos que he dejado. cuando miro hacia el cielo veo el sol que me abraza, la luna que calla, el azul y las constelaciones estrellas. un infinito misterio que nos contiene.
mi ojo es un espejo que se revierte. la jota su eje. el ojo de la espiral es un movimiento espejo que dice lo de adentro es lo de afuera. mis adentros son bosques, laberintos, almohadas, galaxias. mi ojo me conecta con el mundo.
3.
las palabras son constelaciones. forman una línea entre puntos aparentemente inconexos. hacen visible las líneas invisibles que forman mi tejido. cuando describo el mapa de mi mundo, participo en este mundo
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Me parece fascinante que en el 1974 un grupo de científicos se hayan dado a la seria tarea de mandar un mensaje al universo. Lo siento como una voz humana que se sale del ombligo terrestre que mira hacia la inmensidad del universo y grita ¿hay alguien? Es tan absurdo como bello. Este gesto poético a gran escala me conmueve.
El paquete de información que mandaron es como una maletita que contiene lo esencial. El manual dice, somos seres humanos y esto es lo que nos define:
'un esquema de números, los átomos de los elementos de los que estamos principalmente constituídos (hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno y fósforo), imágenes esquemáticas de la doble hélice del DNA, de un ser humano, del sistema solar y del propio radiotelescopio de Arecibo.'
Es como lanzar una botella al mar con un mensaje adentro.
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Llevo años siguiéndole la pista a las estrellas. Heredé mi primer libro de astrología antigua de mi abuela paterna. Tenía quince años. Era un monstruo de setecientas páginas, azul. Quedé fascinada por el carácter determinista y categórico de un lenguaje que le da tanto valor a los planetas. Sentí el poder que da la audacia de mirar el destino de frente. Una seducción que me ha empujado por años a la búsqueda. Una espiral infinita que tuvo como punto de partida aquel libro. Al sol de hoy, este inicio sigue abriéndose paso dentro de mi.
Seguí las instrucciones e hice mi carta natal paso a paso. Fui viendo como mi mapa se levantaba ante mis ojos. Era una fotografía del cielo el día y hora exactos de mi nacimiento. Ese círculo de 365 grados con sus doce divisiones y sus planetas cuidadosamente ubicados en sus respectivos grados, más las líneas que conectaban ciertos puntos, fue un ojo gigante que me miraba fijo, inquisidor. Un espejo vasto y desconocido que parecía contenerlo todo de mí.
Cuando leí los significantes de mi signo solar, de mi Luna, de mi Venus y demás planetas hice un pacto inconsciente con algo que me sobrepasaba. Las definiciones lúgubres de mi Saturno natal o de mi cuadratura lunar no parecieron espantarme. A tan tierna edad parecieron ser un reto lanzado a mi espíritu. Una moira que habría de ser mirada de frente y vencida por la fuerza de la conciencia.
Para hacer una carta natal se necesitan tres elementos: fecha, hora y lugar de nacimiento. El punto geográfico dónde nacemos tiene una conexión directa con el cosmos. Es como un cordón umbilical invisible que subraya la importancia de la tierra debajo de los pies y el cielo sobre la cabeza.
Nuestro origen es escencial.
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Me tocó nacer en una isla . Está en el Caribe y se llama Puerto Rico. De este lugar en el mundo se puede decir un infinito . Tengo un dibujo interior enorme conectado con este punto terrestre. Sé que poco a poco mis palabras lograrán tejer lo que me puebla .
El origen es espiral: la aldea el mar la tierra los amigos hermanos abuela la memoria sangre el monte el río la música la locura el sol.
E insisto en mi fascinación: desde este punto geográfico un mensaje fue lanzado al universo para decir somos y existimos.
Cuando el escritor Carlos Fuentes visitó Puerto Rico la bautizó la isla narciso. Es parte de nuestro carácter necesitar ser. Ser vistos. Ser reconocidos. Mirarnos en algún espejo que valide nuestra identidad.
Visualizo el ojo del cosmos buscando de dónde viene este mensaje solitario lanzado a la deriva. Y me complazco en imaginar a mi isla ombligo como la casa de esta mirada: centro de la espiral.
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El Observatorio de Arecibo es un lugar inmenso. Su estética en medio del monte es un imagen surreal y futurista. Es un puente entre la tierra y el cielo. Una oreja gigante a la escucha de una señal. Un ojo mundo que intenta ir más allá. Un borde.
Y no tengo fotos que atestigüen esta frontera.
Y así, este primer viaje se acabá aquí, con la ausencia de una foto de mi mirada y una cita de Machado que dice 'el ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve'.
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Observatorio es mi mensaje en la botella lanzado al mar.
Mi ojo ombligo al mundo

comentarios
Maravilloso,Paloma!!
He latido con cada palabra! He vibrado con cada fotografía!
Hermosa manera de relacionarse al mundo ,al universo,y al misterio de lo ignorado.
escrito por: Silvia Aber | Mayo 29, 2006 01:48 AM
Me gusta.
Si.
escrito por: Prisco | Mayo 29, 2006 05:33 PM
Ayyyy, qué hijo tan hermoso te ha salido.La espera siempre es larga,pero cuando lo tienes en brazos, olvidas todos los males.
Mi enhorabuena por este tierno, bello y creciente bebé.Vivan las espirales para todossssssssssssss
escrito por: Gatazul | Mayo 29, 2006 09:36 PM
En la entrada, un cartel advierte: "Aquí comienza el imperio de la muerte"
Las catacumbas de París,
un monumento a lo macabro
Las catacumbas de París son uno de los lugares más curiosos y bellos del mundo para los amantes de lo macabro, lo insólito y lo extraño.
Fue en el año 1785 cuando se tuvo la genial idea de trasladar allí los huesos del poco higiénico cementerio de Les Halles, y además para dejar espacio en los distintos cementerios de la ciudad, que estaban ya llenos de muertos y a tope de su capacidad. Para ello se aprovecharon las canteras excavadas en la época galorromana a 20 metros de profundidad en la base de tres colinas: Montparnasse, Montrouge y Montsorius.
A diferencia de las catacumbas italianas, cuyo origen se remonta a las persecuciones de los primeros cristianos en la Roma imperial, las catacumbas de París surgieron a causa de dos problemas mucho más recientes. En 1777, la explotación anárquica de las canteras calcáreas en el subsuelo de la ciudad, que se había iniciado desde el siglo XIII, alcanzó un punto crítico: la vasta red de galerías puso en peligro los edificios de la superficie y hubo que crear la Inspección General de Canteras para prevenir accidentes, revisando y consolidando esas excavaciones.
El otro problema fue la saturación de los cementerios. El temor a que los miasmas de los cuerpos en descomposición comenzaran a propagar enfermedades y a causar epidemias, llevó a retirar las osamentas de varios cementerios y a colocarlas en esta red de túneles, siguiendo como ejemplo el acomodo de los huesos en las catacumbas romanas; de ahí el nombre del lugar. De 1785 a 1787, la escena macabra del traslado de los huesos del Cementerio de los Inocentes se repitió noche tras noche.
Durante 15 meses, se trasladaron millones de huesos de multitud de cementerios, en carruajes y cruzando la ciudad de noche. Fueron depositados sin ningún tipo de intención "artística", amontonados, hasta que el Inspector General de Canteras decidió colocar los huesos de la parte delantera de dichos montones en forma de muralla, dándoles el aspecto que tienen hoy en día, con una placa identificando la procedencia de los restos y pequeños altares con epitafios en latín que adornan el camino. Este tipo de transferencias de restos humanos continuaron hasta la década de 1870 y se llegaron a acumular en las catacumbas los restos de seis millones de parisienses, aproximadamente. Todo este dio origen a una serie de leyendas e historias macabras. El sitio fue, y continúa siendo, un punto de interés para el viajero.
Muchos turistas que tienen ganas de sensaciones fuertes visitan estos subterráneos con millones de viejos huesos humanos, que nos recuerdan una parte de la historia antigua de París. Situada muy cerca de la plaza Denfert-Rochereau, la entrada de las catacumbas está en la parte Este de la avenida del General Leclerc. Si alguna vez, amigos y amigas lectores, os encontráis en París y os decidís a visitarlas, tened cuidado y adoptad algunas precauciones: las catacumbas son húmedas y fangosas y por ello es conveniente llevar zapatos adecuados y que no resbalen.
Estos millones de huesos han sido testigos de multitud de acontecimientos y han inspirado varias situaciones poco realistas; un ejemplo lo tenemos en el conde de Artois, futuro Carlos X, que se dedicó a organizar fiestas fantásticas nocturnas a la luz de las antorchas en medio de este infierno, antes de la Revolución. Asimismo, durante la Segunda Guerra Mundial, la Resistencia se refugió en estos subterráneos insalubres para escapar de los nazis. En la entrada de las catacumbas, un cartel os advierte del carácter extraño del lugar: “¡Deteneos! Aquí comienza el imperio de la muerte!"
De los más de 300 kilómetros de galerías, actualmente sólo hay abiertas al público para una visita 'turística' aproximadamente un kilómetro o kilómetro y medio. La razón principal es que las autoridades parisinas descubrieron no hace muchos años que en el interior de dichas galerías se practicaban siniestros ritos, incluso misas negras y actos de satanismo, por lo cual decidieron cerrarlas y precintarlas, y sólo se mantiene abierto al público ese mencionado kilómetro de catacumbas, al que se ha dado la categoría de auténtico 'monumento a lo macabro' y que los turistas pueden visitar.
La entrada se encuentra en el número 1 de la plaza Denfert-Rocheau, a la que se puede llegar fácilmente en metro, bajándose en la parada del mismo nombre, Denfert-Rocheau, que se encuentra a pocos metros de la entrada. Está abierto de martes a viernes solamente dos horas, de 14:00 a 16:00, y sábados y domingos dos horas por la mañana, de 09:00 a 11:00 y otras dos por la tarde, de 14:00 a 16:00. Los lunes y días festivos que no sean domingo, el acceso está cerrado. Nuestra recomendación es que las visitéis en un día laborable; los festivos las colas de visitantes se hacen tediosas y existe el riesgo de que os quedéis sin poder entrar.
Siniestras calaveras, con mandíbulas desencajadas que parecen gritar su protesta por la estrechez de su emplazamiento, se extienden a lo largo de una hilera interminable que se pierde en la oscuridad de los estrechos pasillos subterráneos. Por ellos circula el rumor de que deambula por dichas catacumbas el espectro o fantasma de una dama vestida de blanco, y que de vez en cuando, al turista que se 'despista' de su grupo, se le manifiesta o aparece. Cuando eso ocurre, según esta leyenda, el visitante puede tenerla certeza de que morirá antes de que finalice el año.
Lo que no es ninguna leyenda, sino unos hechos bien reales, es que esta red de túneles subterráneos que forman parte de la metrópoli de penumbras de la llamada 'ciudad de la luz', continúa hoy día, a pesar de los precintos o de que las autoridades aseguren que está cerrado o prohibido su acceso, siendo 'invadida' por toda una serie de 'espíritus' bien vivos. Desde adolescentes que buscan la oscuridad de esos laberintos para pasar del romance a actos algo más íntimos, pasando por 'exploradores' urbanos, turistas en busca de emociones fuertes, delincuentes o pintores de grafitis en los muros, siguen accediendo a dichos túneles. Lo demuestra claramente el descubrimiento realizado hace pocos meses por la Policía de un cine con bar, restaurante y servicio telefónico, una muestra de las sorpresas que pueden ocultarse en el vasto mundo subterráneo, en esos kilómetros y kilómetros de oscuros túneles y callejones, que se encuentran debajo de la 'resplandeciente' París.
Las catacumbas de Roma, anteriores al cristianismo
Por otra parte, las primeras catacumbas de Roma no tendrían como origen prácticas religiosas cristianas sino que datarían de unos 200 años antes de lo que se creía hasta el momento, y provendrían de antiguas tradiciones judías, según las conclusiones difundidas por un grupo internacional de científicos. En un artículo publicado por la revista especializada británica Nature, los expertos indicaron que, tras analizar con métodos de radiocarbono materiales orgánicos provenientes de una de las catacumbas romanas, pudieron determinar que databan de 200 años antes de la llegada del cristianismo.
Los científicos realizaron la investigación en las catacumbas judías de la Villa Torlonia, y dataron los cuerpos enterrados en ese lugar en el período entre el 200AC y 400DC. El reporte concluyó que la evidencia reunida por los científicos indica que las catacumbas de Villa Torlonia comenzaron a utilizarse hasta un siglo antes de la construcción de las primeras catacumbas cristianas. Para los investigadores, "es muy probable que los primeros ritos funerarios cristianos hayan sido influenciados por tradiciones judías". "Esto también explicaría las similitudes físicas entre los primeros cementerios subterráneos cristianos y la Villa Torlonia judía", concluyó.
Los antiguos cementerios subterráneos fueron usados durante algún tiempo por las comunidades cristianas y hebreas, sobre todo en Roma. Las catacumbas cristianas, que son las más numerosas, tuvieron sus comienzos en el siglo segundo y sus ampliaciones continuaron hasta la primera mitad del quinto. En su origen fueron sólo lugar de sepultura, donde los cristianos se reunían para celebrar los ritos funerarios y los aniversarios de los mártires y difuntos. A lo largo de la historia, durante las persecuciones a los cristianos sirvieron como lugar de refugio momentáneo para la celebración de la Eucaristía. Terminadas las persecuciones, las catacumbas se convirtieron, sobre todo en tiempos del papa San Dámaso I (366-384), en verdaderos santuarios de los mártires, centros de devoción y de peregrinación desde todas las partes del imperio romano.
En aquel tiempo también había cementerios al aire libre en las afueras de Roma, pero los cristianos, por diferentes razones, prefirieron los subterráneos. Por entonces, los cristianos rechazaban la costumbre pagana de la incineración de los cuerpos, por considerarlos destinados al día de la resurrección de los muertos. Esa convicción creó un problema de espacio que obligó a la ampliación de las catacumbas. De acuerdo con la ley romana, que prohibía las sepulturas dentro de los muros de la ciudad, todas las catacumbas están situadas a lo largo de las grandes vías consulares y, generalmente, en las zonas de los suburbios de aquel tiempo.
escrito por: Gatazul | Mayo 30, 2006 08:01 AM
BÚSCATE UN AMANTE
Jorge Bucay
Muchas personas tiene un amante y muchas otras quisieran tenerlo.
Y también están las que no lo tienen, porque no quieren y las que lo tenian y lo perdieron, o decidieron perderlo.
Misteriosamente son generalmente estos dos últimos grupos los que más van a los consultorios para decir que están tristes o que tienen distintos síntomas: insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores.
Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperadas.
Antes de contar esto ya han visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro: Depresión y la infalible receta del antidepresivo de turno.
Yo después de escucharlas atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan es..UN AMANTE.
Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.
Están los que piensan: ¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco cientifica!. Hacen un decoroso silencio, míran el reloj esperando el final de la consulta y se retiran para siempre.
También están los que escandalizados se despiden en ese mismo momento y muchas veces tampoco vuelven nunca más.
A los que deciden quedarse les doy la siguiente definición:
Un Amante es: "Cualquier cosa que nos apasione". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y también aquello que a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.
Un amante puede ser nuestra pareja, si nos animamos a encontralo allí.
En otros casos es otro alguien que no es nuestra pareja.
También podemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby que nos monopoliza cada instante "suelto"..
En fin, es "alguien" o "algo" que nos perturba la conciencia al punto de dibujarnos una sonrisa al sólo pensarlo apartándonos aunque sea un momento del triste destino de sobrevivir.
Sobrevivir es durar y en el fondo está gobernado por el miedo a vivir de verdad. Es dedicarse a espiar cómo viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol, de la lluvia y de las emociones fuertes.
Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor, no te empeñes en sobrevivir, búscate un amante.
Sé vos mismo el amante de alguien o de algo. Sé un protagosnista...de tu vida.
La muerte llegará, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...
Lo trágico no es morir. Lo trágico es no animarse a vivir.
La psicología después de estudiar mucho descubrió algo trascendental: Para vivir feliz, activo o satisfecho hay que tener un motivo. A este motivo lo llamo hoy un amante.
Hay que ponerse de novio con la vida y hay que amarla con la pasión de los que auténticamente están enamorados.
Búscate pues hoy...UN AMANTE.
escrito por: Gatazul | Junio 1, 2006 10:37 AM