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r i o s

el gavetero de mi abuela es mi única herencia único sobreviviente de la colección de muebles criollos que tuvieron mis abuelos en él mi abuela guardaba sus saris en las tres últimas gavetas estaban meticulosamente doblados por las meticulosas manos de mi abuela

yo jugaba con ellos se salían de las gavetas los soltaba en el apartamento y llenaban de colores las habitaciones se desparramaban los brillos y bordados de la india ese gavetero austero de caoba oscura era como un umbral a otro mundo dónde mi abuela parecía habitar más de allá que de acá se vestía con los saris para ir al templo los domingos mi abuela era única me decía yo nadie tiene una abuela que se viste de india con marca roja en el entrecejo eso sentía cuando la miraba vestirse en el ritual de ponerse la chaquetita de algodón que le llegaba justo arriba del ombligo y luego sobre sus enaguas enrollarse en las telas y después hacer unos pliegues al frente y apretarlo todo en la cintura me decía es para poder caminar hay que dejar más tela al frente para los pasos largos no es como las japonesas apretadas en sus kimonos que caminan con pasitos cortos me decía yo y luego con un pedazo de tela que sobraba se cubría el pecho y la cabeza y una vez lista verla era una aparición hecha cuerpo y se iba al templo a meditar y a estar con personas que como ella tenían otros nombres además de ser maria, pepe, carmen y luis y mi abuela que se llamaba graciela en el templo era gauri que quiere decir madre universal pero yo siempre la llamé bali así la bauticé cuando aprendí a hablar y no podía decir mami que era como todos la llamaban y yo me iba al balcón enorme de aquel apartamento para verla salir por la puerta del edificio y la observaba esperar vestida de sueño la guagua de la ama una estampa insustituible en mi mirada de niña abierta y luego de adolescente silenciosa y hoy de mujer agradecida por esa mujer que fue mi abuela y mientras esperaba en la avenida ponce de león yo veía el viento moverle la tela del sari y era como las hojas del árbol y ella el tronco quieta y pausada como siempre lo fue inclinando la cabeza para saludar al que la miraba entre extrañado y admirado y así todos los domingos se iba a la india sin mi y yo no me movía del balcón hasta verla desaparecer

y esos saris que se hacían río en el apartamento de mis abuelos eran el multicolor que inundaba sus sombras hechas de memorias fosilizadas por el tiempo muerto que habitaba las paredes de aquel lugar sin luz mi abuelo era mi cómplice en el asombro y la fascinación desparramábamos las telas y hacíamos ciudades laberintos de casas en el desierto árabe castillos turbantes velos yo era la princesa y él mi caballero yo era la loca y él mi verdugo yo era la bella y él mi bestia y cuando mi abuela nos veía desbordados en las telas hechas locura nos dejaba cómplice de la complicidad ya que ella no sabía jugar y todo lo permitía aunque significara tener que volver a doblar meticulosamente sus saris y guardarlos geométricamente en las últimas tres gavetas de su gavetero y reconozco hoy su tolerancia ante nuestro despilfarro insensible si tomo en cuenta que sus telas eran la alquimia que la transformaba de mujer a devota su puente a lo sublime su mundo místico en el cual escapaba del insoportable peso del dolor cuando vestía sus saris olvidaba quién era y se hacía levedad en un cuerpo sin peso ni memoria y me imagino que verme jugar con ese su otro cuerpo sagrado la aliviaba aunque ella no supiera como soltarse y bailar con nosotros

hace tres años en medio de uno de sus saris solté sus cenizas en el río grande de loiza justo ahí donde se encuentra el agua dulce con el atlántico la tela del sari que usé de arca para su cuerpo hecho polvo tuvo su última danza en la luz de un atardecer de isla ante mis ojos incrédulos de que se había muerto por fin mi abuela era libre y cargué el peso de su cuerpo en mis manos y la solté en el sari blanco que flotaba y todavía es un acto que en mi cuerpo no ha pasado a ser memoria el agua me llegaba hasta los muslos la tela se abrió líquida y abrí el cuerpo de mi abuela sobre el agua como si fuera un abrazo y vi el baile de sus dos cuerpos hacerse uno y la mecí como se mece al niño y la empujé hacia la corriente con dulzura y la regresé con la tela porque no podía dejarla ir y poco a poco vi su cuerpo deshacerse y hundirse a medida que la tela se movía dejando un estela blanca sobre el río el alma de mi abuela alrededor en todas partes se expandió en los colores del agua luz tardía esa luz de febrero que rompe en ángulo y baña todo de oro y yo en el deseo de irme con ella en su cuerpo líquido de seda y ceniza verla irse libre en su barca mientras yo daba mis pasos hacia la orilla mi retina agarrada a esta imagen que todavía hoy me baña de agua y mis ojos son el río salado que regresa y mientras la corriente se la lleva su espíritu en su cuerpo sari se despide de mi y de la vida haciendo figuras y dibujos en el agua como una espiral acuarela que se diluye y se va y me quedo yo con su ausencia eterna en mi cuerpo y el agua del río que es mi abuela se hace fuente en el fondo de mi pecho que hoy como sus saris multicolores se escapa de mis gavetas y se desparrama bañándolo todo de ella

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comentarios

Ay, ay ayyyyyyyyyy

Palomy, yo quiero conocer a tu abuela, no tienes foto de ella?. Hubiera querido que fuera una historia larga, que no se terminara.
La he visto caminar por la Avenida Ponce , cerca de donde se construyó el museo de pintura.

sari-sarabanda....memorias necesarias para sobrevivir, sin saris y quizás tú con abrigos y nosotras acá con tank tops de Old Navy y MArshall's...son otros los ríos de ahora, no?

Yo conservo de mi abuela exótica sombreros y guantes...que se han deshecho con la polilla tropical y algunos muebles criollos de la otra familia sin telas.

Mucho amor de colores transatlánticos,
L.
En privado podemos platicar de cenizas (se cumple un año ahora R.I.P.)

Ha sido maravilloso dejarse llevar por ese río de tus palabras, acompañarte por el recorrido espiral de tus recuerdos. Cuanta belleza y cuanto amor.

Muchas gracias, princesa. Es un regalo y una suerte conocerte.

Mu bella tu página y tus escritos, en especial este último Ríos, me conmovió con su poesía y su ritmo. Te felicito, querida amiga, continua con tu proyecto, ya me tienes atrapado como lector.

Saludos

Rafi

Déjalo ir

DEJALO IR

La vida es una serie de "dejar ir", una sucesión infinita de dejar ir. Todas las cosas de la vida nos han sido prestadas. Mantengase cara a cara con la vida, aprenda a dejar ir, y todo cuanto nos pueda suceder, éxito o fracaso, alegria o tristeza, apoyo o traición, luz o sombras, todo constituira una bendicion para nosotros. Una vez que hayamos aprendido a dejar ir, estaremos preparados para lo que la vida nos pueda ofrecer. E incluso entonces no tendremos por qué temer a la muerte.

Matthew Fox

Durante muchos años me rebele ante la idea del dejar ir. Y me resistía básicamente porque no entendía lo que la gente queria decir con eso. Si estaba completamente obsesinada con algo, me decian: "Dejalo ir". Yo respondia: "De acuerdo".


Pero cuando me quedaba a solas, me ponia a pensar en lo que querrían decir con aquello, y, más especialmente, en cómo podría hacerlo yo.


Pronto encontre una formula. Si no queria que los demas estuvieran machacandome con el dejar ir, tendría que vivir mis obsesiones en silencio. En privado. O, si no, delante de alguien que no estuviera siempre hablandome del dejar ir.


Pero a medida que los años fueron pasando, me vi obligada a dejar ir. El dejar ir es una conducta que podemos practicar todos los dias, sean cuales fueren las circunstancias de nuestra vida.


Es una conducta que beneficia las relaciones que deseamos que funcionen. Es una conducta que tambien ayuda en las relaciones inadecuadas. Es un instrumento útil que podemos utilizar cuando queremos realmente llevar a alguien o algo a nuestra vida y para cumplir nuestras metas. Es un instrumento que ayuda a corregir nuestros comportamientos trasnochados, tales como la bja autoestima y la manipulación.


El dejar ir nos aleja de la carga emocional, del drama, y restablece en nosotros un sentimiento de equilibrio, de paz y de fuerza espiritual.


El dejar ir funciona tanto en lo pasado como en lo futuro. Aprender el arte de dejar ir significa realmente aprender a dejar serenamente que las cosas sean, a que las cosas sucedan.


A veces la vida nos regala con cambios positivos que nos llevan a pensar que existe un plan divino.No sé por qué he recibido las bendiciones que se me han concedido; tamposo sé por qué me han sucedido ciertas desgracias. Todo lo que puedo hacer es confiar en que, pase lo que pase en mi vida, siempre hay que aprender una leccion de eso.


Las circuntancias son instrumentos. Vivamoslas. Sintamos el dolor de la perdida y la exaltacion de la victoria. Aprendamos a ser amables y cariñosos con los demas y con nosotros mismos. Dejemos que la compasion abra paso en nuestra Alma.

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