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e l p u e n t e

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Jupiter, el planeta que nos ayuda a construir e ir tras nuestro ideal; el llamado planeta de la abundancia y de la expansión; el que nos lleva por los camino de la búsqueda; el que hace la pregunta y nos empuja a encontrar el camino de las respuestas; regente de Sagitario, el arquero mitad hombre mitad caballo, que apunta con su flecha al centro de la galaxia, cambia pronto de signo.

Jupiter es el planeta mas grande de nuestro sistema solar. Como tal se adueña de las preguntas cósmicas, de la filosofía y de las religiones e intenta definir eso que llamamos la conciencia espiritual: la pregunta que viaja hacia afuera de nosotros mismos hasta el infinito, ahí donde habitan los misterios y vuelve para instalarse en el centro del ser, nuestra galaxia interior. Conócete a tí mismo y conocerás al universo dice en el templo de Deplhi ... Jupiter y su arquero celeste nos enseña los diversos mapas que apuntan al mismo lugar. Por eso es el viajero. ¿Y qué mayor ideal que encontrarse a uno mismo en los laberintos y reconocerse en la mirada de todos? Jupiter es un Dios que nos ofrece una conciencia expansiva de la humanidad: todos somos uno. En la quena que suena en la Cordillera de los Andes, los tambores en Africa, las guitarras del desierto de Mali, las gaitas de Irlanda, las tablas en India, hay una melodia humana conjunta que intenta conectarse con una dimensión que nos traspasa, con una visión que se nos desborda. Jupiter es la onda expansiva que une al hombre con el universo. Será por eso que en grado 27 de Sagitario encontramos el Centro Galáctico de la Vía Láctea de donde nacimos y hacia donde queremos volver.

Esta es su dimensión más elevada.

Ahora mismo Jupiter se encuentra en el último grado de Escorpio, signo asociado a los misterios de la mente humana: las sombras, los miedos, las dudas, los recovecos por donde se escapa la verdad, esa que nos pone a cavar y a hurgar para ser encontrada y una vez visible nos dice, siempre estuve aquí. Escorpio está cerca de la muerte, la experiencia que no tenemos porque vivimos pero que nos puebla en cada respiro porque hacia eso nos dirigimos, todos, ineludiblemente. La imagen de Escorpio es el Ave Phenix que se levanta de las cenizas después del fuego destructor y purificador; se siente como un renacer.

La muerte es una imagen que aplica a la vida. ¿Cuántas veces no nos sentimos morir, como si algo nos acabara, nos dejara sin deseos ni fuerzas para luchar, y de ese estado, sale un día la luz y nos renovamos, levantamos el velo (vuelo) y comenzamos de nuevo? Así es el dolor. Esa parece ser su función.

Una maestra hace poco me dijo, 'hay el dolor de no darse cuenta, que es la enfermedad y el dolor de darse cuenta que es la sanación'. Tal vez renacer en vida es un proceso cíclico de despertar, de traer a la conciencia lo que permanece oculto, de curar lo que nos duele y que no sabemos que nos duele. Muy Escorpión este proceso de perdernos en los miedos y las dudas, en el no saber hasta que un día sentimos que vemos y el alivio nos levanta de la pausa y podemos seguir la ruta, hasta una próxima muerte, tal vez. Toda muerte nos mata un poco con ella. Todo el que ha perdido un ser querido sabe de qué se trata. Todo el que ha estado al borde de la muerte por la enfermedad de un ser querido, o por la suya propia, sabe cuán inquietante es esta presencia, y cuán profundo entra en nosotros el miedo. Todo el que ha pasado por una separación de un ser querido, amigo, pareja, sabe que es un morir y que toda reconciliación, encuentro con el amor, reencuentro, es un renacer. Eso es Escorpio.

LLevamos un año bajo esta influencia.

El encuentro con Escorpio es algo incómodo para Jupiter que busca, como cazador que es, la luz de la fe y la esperanza. En esta unión, su flecha entra profundo en las entrañas y encuentra la verdad en el centro del miedo, esa emoción que nos une a todos. ¿Qué miedos hemos sobrevivido este año? ¿Qué nos ha dejado ver Jupiter? Qué puertas de nuestras sombras se han abierto? ¿Qué difícil verdad hemos tenido que mirar de frente con la sensación que no vamos a sobrevivir?¿A qué sobrevivimos? ¿Qué nos enseñó este maestro?

Marte, Mercurio, el Sol y la Luna están en Escorpio; algunos llevan más o menos un mes ahí. El Lunes tenemos la Luna Nueva en Escorpio y el Sábado 25 Jupiter entra en Sagitario donde lo espera Venus. En las próximas semanas los demás planetas irán entrando poco a poco en Sagitario. Esta Luna funciona como un umbral condensado, como una despedida y un saludo en el viaje de Jupiter quien tras sacudirse las cenizas de este año, recorrerá grado a grado y libre de sombras, los pasillos de su propia casa, esto hasta el 19 de Diciembre de 2007.

Podemos ir respirando. Todos a la vez.

La Luna Nueva en Escorpio es una maravillosa oportunidad para tomar conciencia de esta transición; de mirarnos bien adentro y soltar. Soltar lo que ha muerto y no vuelve, soltar esas partes de nosostros mismos que ya no nos sirven, que nos pesan. Soltar lo que nos quita energía y nos cansa. Soltar para dejar espacio, para abrir las puertas y las ventanas, para que se refresque el aire que respiramos, para que sintamos la alegría que nos trae Jupiter.

Las expansión de Jupiter se manifiesta en el optimismo, la alegría, la jovialidad, la celebración, el aplauso, la abundancia. A veces nos acostumbramos a vivir con un mínimo de felicidad, con un mínimo de placer, con un mínimo de todo. Jupiter nos dice, hay más.

Estamos en el puente. Propongo que no nos conformemos con poco. Jupiter rige nuestros ideales. Es un buen momento para desempolvar algunos proyectos, ideas, relaciones, emociones que se perdieron en los laberintos de Escorpio y recuperar el hilo de dónde estábamos antes de este tránsito, hace un año, más o menos.

Este año tenemos permiso para estirarnos, respirar profundo, mirar a las estrellas, pedir y soñar.

Son buenas noticias, ¿no?

Y propongo que el Sábado recibamos a Jupiter. A este Dios jovial y exuberante le encanta una buena cena, la fiesta, el champagne (por las burbujas), el chocolate, los amigos, las carcajadas, y los abrazos...

Podemos hacer la cena, beber el champagne, comer el chocolate, o no... pero lo que no pueden faltar son los abrazos.

El mio ya está en la mesa.

comentarios

Y el mío tambien...

Brindo por esta nueva oportunidad de llevar a cabo esos maravillosos proyectos que nos rondan...

Dejo flores en tu mesa, se llaman lluvia de estrellas...
Y un abrazo de pez entre cielo y mar...

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