v o l v e r

Noviembre 19, 2006

e l p u e n t e

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Jupiter, el planeta que nos ayuda a construir e ir tras nuestro ideal; el llamado planeta de la abundancia y de la expansión; el que nos lleva por los camino de la búsqueda; el que hace la pregunta y nos empuja a encontrar el camino de las respuestas; regente de Sagitario, el arquero mitad hombre mitad caballo, que apunta con su flecha al centro de la galaxia, cambia pronto de signo.

Jupiter es el planeta mas grande de nuestro sistema solar. Como tal se adueña de las preguntas cósmicas, de la filosofía y de las religiones e intenta definir eso que llamamos la conciencia espiritual: la pregunta que viaja hacia afuera de nosotros mismos hasta el infinito, ahí donde habitan los misterios y vuelve para instalarse en el centro del ser, nuestra galaxia interior. Conócete a tí mismo y conocerás al universo dice en el templo de Deplhi ... Jupiter y su arquero celeste nos enseña los diversos mapas que apuntan al mismo lugar. Por eso es el viajero. ¿Y qué mayor ideal que encontrarse a uno mismo en los laberintos y reconocerse en la mirada de todos? Jupiter es un Dios que nos ofrece una conciencia expansiva de la humanidad: todos somos uno. En la quena que suena en la Cordillera de los Andes, los tambores en Africa, las guitarras del desierto de Mali, las gaitas de Irlanda, las tablas en India, hay una melodia humana conjunta que intenta conectarse con una dimensión que nos traspasa, con una visión que se nos desborda. Jupiter es la onda expansiva que une al hombre con el universo. Será por eso que en grado 27 de Sagitario encontramos el Centro Galáctico de la Vía Láctea de donde nacimos y hacia donde queremos volver.

Esta es su dimensión más elevada.

Ahora mismo Jupiter se encuentra en el último grado de Escorpio, signo asociado a los misterios de la mente humana: las sombras, los miedos, las dudas, los recovecos por donde se escapa la verdad, esa que nos pone a cavar y a hurgar para ser encontrada y una vez visible nos dice, siempre estuve aquí. Escorpio está cerca de la muerte, la experiencia que no tenemos porque vivimos pero que nos puebla en cada respiro porque hacia eso nos dirigimos, todos, ineludiblemente. La imagen de Escorpio es el Ave Phenix que se levanta de las cenizas después del fuego destructor y purificador; se siente como un renacer.

La muerte es una imagen que aplica a la vida. ¿Cuántas veces no nos sentimos morir, como si algo nos acabara, nos dejara sin deseos ni fuerzas para luchar, y de ese estado, sale un día la luz y nos renovamos, levantamos el velo (vuelo) y comenzamos de nuevo? Así es el dolor. Esa parece ser su función.

Una maestra hace poco me dijo, 'hay el dolor de no darse cuenta, que es la enfermedad y el dolor de darse cuenta que es la sanación'. Tal vez renacer en vida es un proceso cíclico de despertar, de traer a la conciencia lo que permanece oculto, de curar lo que nos duele y que no sabemos que nos duele. Muy Escorpión este proceso de perdernos en los miedos y las dudas, en el no saber hasta que un día sentimos que vemos y el alivio nos levanta de la pausa y podemos seguir la ruta, hasta una próxima muerte, tal vez. Toda muerte nos mata un poco con ella. Todo el que ha perdido un ser querido sabe de qué se trata. Todo el que ha estado al borde de la muerte por la enfermedad de un ser querido, o por la suya propia, sabe cuán inquietante es esta presencia, y cuán profundo entra en nosotros el miedo. Todo el que ha pasado por una separación de un ser querido, amigo, pareja, sabe que es un morir y que toda reconciliación, encuentro con el amor, reencuentro, es un renacer. Eso es Escorpio.

LLevamos un año bajo esta influencia.

El encuentro con Escorpio es algo incómodo para Jupiter que busca, como cazador que es, la luz de la fe y la esperanza. En esta unión, su flecha entra profundo en las entrañas y encuentra la verdad en el centro del miedo, esa emoción que nos une a todos. ¿Qué miedos hemos sobrevivido este año? ¿Qué nos ha dejado ver Jupiter? Qué puertas de nuestras sombras se han abierto? ¿Qué difícil verdad hemos tenido que mirar de frente con la sensación que no vamos a sobrevivir?¿A qué sobrevivimos? ¿Qué nos enseñó este maestro?

Marte, Mercurio, el Sol y la Luna están en Escorpio; algunos llevan más o menos un mes ahí. El Lunes tenemos la Luna Nueva en Escorpio y el Sábado 25 Jupiter entra en Sagitario donde lo espera Venus. En las próximas semanas los demás planetas irán entrando poco a poco en Sagitario. Esta Luna funciona como un umbral condensado, como una despedida y un saludo en el viaje de Jupiter quien tras sacudirse las cenizas de este año, recorrerá grado a grado y libre de sombras, los pasillos de su propia casa, esto hasta el 19 de Diciembre de 2007.

Podemos ir respirando. Todos a la vez.

La Luna Nueva en Escorpio es una maravillosa oportunidad para tomar conciencia de esta transición; de mirarnos bien adentro y soltar. Soltar lo que ha muerto y no vuelve, soltar esas partes de nosostros mismos que ya no nos sirven, que nos pesan. Soltar lo que nos quita energía y nos cansa. Soltar para dejar espacio, para abrir las puertas y las ventanas, para que se refresque el aire que respiramos, para que sintamos la alegría que nos trae Jupiter.

Las expansión de Jupiter se manifiesta en el optimismo, la alegría, la jovialidad, la celebración, el aplauso, la abundancia. A veces nos acostumbramos a vivir con un mínimo de felicidad, con un mínimo de placer, con un mínimo de todo. Jupiter nos dice, hay más.

Estamos en el puente. Propongo que no nos conformemos con poco. Jupiter rige nuestros ideales. Es un buen momento para desempolvar algunos proyectos, ideas, relaciones, emociones que se perdieron en los laberintos de Escorpio y recuperar el hilo de dónde estábamos antes de este tránsito, hace un año, más o menos.

Este año tenemos permiso para estirarnos, respirar profundo, mirar a las estrellas, pedir y soñar.

Son buenas noticias, ¿no?

Y propongo que el Sábado recibamos a Jupiter. A este Dios jovial y exuberante le encanta una buena cena, la fiesta, el champagne (por las burbujas), el chocolate, los amigos, las carcajadas, y los abrazos...

Podemos hacer la cena, beber el champagne, comer el chocolate, o no... pero lo que no pueden faltar son los abrazos.

El mio ya está en la mesa.

Septiembre 07, 2006

e c l i p s e

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Mama mía! me he alejado de mi observatorio.

Hoy la Luna está llena en Piscis. No la puedo dejar pasar. Además, tenemos un Eclipse Lunar. Esto se traduce en una sobredosis de energía lunar, ya que el eclipse intensifica la oposición del Sol y la Luna y la estira en el tiempo. Los efectos de los eclipses se extienden por meses y por años, a veces. Esto porque los eclipses ocurren en grupos, series o familias.

Esta Luna llena, a parte del eclipse, tiene otras particularidades que la hacen especial. Ocurre en el axis de Piscis y Virgo, dos signos opuestos y complementarios. Uno, Virgo, entre otras cosas representa el lugar en el que nos sanamos. Es la dimensión corporal y mental en la que podemos hacer cambios favorables en lo que nuestra salud concierne. Cuando hablo de salud me refiero al bienestar, no solamente a la salud que necesita la polaridad de la enfermedad para ser. Hay una salud más abarcadora; es la que establece la relación que tenemos con nosotros mismos y qué nos hace sentir bien y qué no. Salud es saber escoger lo que es y lo que no es bueno para nosotros.

Virgo tiene una dimensión mental y otra corporal. Tiene el dominio sobre el pensamiento como herramienta de salud; la mente activa dentro de un cuerpo y partícipe de este cuerpo. Nos habla de los efectos del pensar sobre el cuerpo como forma de crear salud. Por ejemplo, un pensamiento positivo genera una vibración que tiene un efecto en las células del cuerpo y en nuestra totalidad: esta es una premisa virgoniana.

Virgo es, por otro lado, el dueño del detalle: lo pequeño que se acumula para crear lo grande. Es la pieza pequeña del rompecabeza. Cada idea, cada pensamiento es una semilla. Si cuidamos y estamos pendientes a la calidad de pensamientos que generamos, sin forzozamente ver el macro, eventualmente y con el tiempo, veremos los efectos de esta disciplina y minuciocidad.

A Virgo se le asocia con la crítica, el análisis y la organización. Yo digo, discernimiento. Virgo es el destilador de ideas , el que las segrega. Hay un proceso de limpieza y purificación envuelto, en el que se separa el grano de la paja. Está asociado con el sistema digestivo, en particular los intestinos. La imagen tiene que ver con quedarse con lo que nutre y nos da energía y descartar lo que no nos es útil.

A Virgo se le acusa de perderse en el detalle, de solo ver el árbol y no es bosque. Es aquí, en este punto que entra la polaridad complementaria con Piscis.

Piscis es un signo de conciencia y de expansión. Es la gran película. En la antigüedad el regente de Piscis era Júpiter, el planeta más grande de nuestro sistema solar. En Piscis encontramos la energía que se cristaliza en una unidad, una totalidad. La finalidad es la unión de todo.

Por eso Piscis está asociado con el misticismo, la dimensión intuitiva, síquica y espiritual; aquello que nos saca de la cotidianidad y del mundo limitado de la mente, para experimentar dimensiones más abarcadoras y misteriosas. Por eso también, es un signo asociado con lo Universal. Piscis rige el sentir: ahí donde nace el amor incondicional por todos los seres, ahí donde nos olvidamos de nosotros mismos para ser parte de algo más grande.

Esta polaridad Virgo Piscis está siendo activada por la Luna y el Eclipse y por el hecho de que en Virgo hay mucha actividad planetaria.

Está Marte (nuestra acción) en el último grado del signo, listo para entrar en Libra; se encuentra Venus (nuestro sentir), recién llegada en el tercer grado de Virgo; en medio de ambos está el Sol (nuestra escencia) junto a Mercurio (nuestra mente).

En Piscis, del otro lado y como espejo, está la Luna (nuestras emociones) que refleja la luz del Sol. Esta está acompañada por Urano.

Urano es lo que llamamos un planeta generacional. Esto quiere decir que su ritmo en la elipsis solar es lo suficientemente lento (tarda 86 años en darle la vuelta al Sol) como para marcar una generación completa. Urano, nos afecta más en una dimensión transpersonal que a nivel interno. Es una de esas energía planetarias que funciona como puente social. Está asociado con el concepto de 'despertar' y con la corriente eléctrica.

Lleva unos años en Piscis, y muchos hablan de un despertar de conciencias a nivel global. Está a mitad de camino, en el grado 12 de Piscis, así que nos podemos sentar a observarlo y ver cuán tangible es este proceso.

Con este pequeño coctel de planetas bailamos esta noche.

¿Qué significa ?

Propongo que cada cual hagamos nuestras asociaciones. La astrología es un lenguaje de imágenes. ¿Qué significa que la Luna esté junto a Piscis con Urano de frente a todos estos planetas en Virgo? ¿Qué resonancia nos trae? ¿Qué ideas nos vienen a la mente?

Yo pienso en algo sencillo (soy Virgo y tengo seis planetas en Virgo en mi carta natal... ejem...); pienso en la calidad de mis pensamientos, de mis sentimientos y de mis acciones, día a día, y trato en la medida de lo posible filtrarlos siempre a través de lo positivo. En vez de criticar, observo. En vez de enjuiciar, escucho. En vez de sentir miedo, confío. Y me digo que en la medida que lo hago, poco a poco participo de un proceso más grande y más abarcador que mi yo. Hay misterios que no puedo asir, ni entender, pero en mi día a día, participo de ellos estando consciente. Parto de la premisa que en la medida que me curo, otros se curan conmigo. Al hacerme responsable de mis acciones, participo en un proceso.

Soy un árbol en un bosque gigante.

En esta Luna este es mi pensamiento. Veo la imagen de algo que se despierta, más allá de mi misma... algo se despierta conmigo.

Me encantaría leer sus opiniones, reflexiones, preguntas y experiencias.

Feliz Luna.

la imagen arriba se titula 'la danza del eclipse'

Julio 10, 2006

g u r u

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Saturno


La luna llena de hoy es Capricornio. Ocurre una vez al año y en la India la llaman Guru Purnima.

Es la luna de los maestros.

Saturno es considerado el maestro cósmico y es el regente de Capricornio.

Lo llaman el señor del Karma. Dueño del tiempo.

Este arquetipo rige las estructuras. Los límites. La disciplina y la paciencia. Es el borde que contiene la experiencia. Su lección nos recuerda que la libertad tiene un precio: la responsabilidad.

Desde la antigüedad es considerado un maléfico. El dolor que causa es proporcional al nivel de resistencia que ponemos a sus lecciones.

La astrología contemporánea nos ofrece un acercamiento evolutivo. Presenta al ser humano como dueño de su destino. Un participante. No una víctima pasiva de las circunstancias.

En este contexto Saturno pierde su caracterización lúgubre y se hace nuestro aliado. Aceptamos sus lecciones. Estas son las herramientas internas que forman nuestro carácter y consecuentemente rigen nuestras acciones. Nos hace madurar.

Con el tiempo recogemos sus recompensas. Con el tiempo, sus lecciones dejan de pesarnos.

Así, este arquetipo nos permite realizar nuestros sueños y aspiraciones. Sin Saturno no hay materialización ni permanencia.

Saturno nos guía. Doma nuestros impulsos. Nos enfoca en nuestros deseos. Nos moldea. Como buen maestro nos enseña que vivimos en un mundo material. El entender y aprender su orden es el camino de la verdadera libertad.

Por eso este planeta es el dueño de la agricultura. Nos enseña a cultivarnos.

Saturno no es romántico. Es real. Todo el que conoce el amor sabe que no hay mejor nicho para que éste florezca que la realidad. El amor para dar frutos necesita cuido. Paciencia. Tiempo.

Saturno es entonces y también un maestro del amor.
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Esta luna llena nos invita a reflexionar sobre las lecciones aprendidas y las que nos quedan por aprender.

Hoy es la noche para celebrar a nuestros maestros.

Amigos, enemigos, padres, madres, amantes, colegas, jefes, hijos, esposos, esposas, profesores, vecinos, ex esposos, ex esposas, ex colegas, ex amigos, gatos, perros.

Hoy me invito a agradecer a cada uno de mis maestros. A aquellos cuyas lecciones han sido dolorosas, les agradezco. El tiempo y la distancia me hacen valorar lo que me han enseñado.

Sé que he aprendido cuando puedo ver con nuevos ojos los supuestos conflictos que me han tocado vivir. Cuando puedo aceptar una situación y asumir mi participación en ella.

Hoy es la noche para reconocer que todos somos maestros los unos de los otros. Que en este tejido que es la vida y las relaciones, estamos todos en el mismo bote y bailamos el mismo baile.

En esta Luna se le lleva flores al guru, frutas y ofrendas. Se hace una reverencia y se dan las

G R A C I A S

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hago un reverencia especial hoy ante mis padres, cuyo amor me ha formado y me lleva por camino seguro, siempre